Reforma integral de salas de juego, casinos y locales de ocio
Es el sector que mejor conocemos y el que más nos ha enseñado. Cerca de 70 locales ejecutados nos han dado algo que no se improvisa: criterio normativo, criterio operativo y criterio estético, aplicados a la vez.
Aquí no basta con construir bien
Una sala de juego es un espacio regulado, intensivo y con un cliente final muy sensible al ambiente. Un error de proyecto no se paga solo en dinero: se paga en licencia, en aforo, en inspección y en experiencia de cliente.
Otras empresas le construirán el local. Nosotros nos ocupamos de todo lo que hace que ese local funcione:
Normativa y licencias
Diseñamos desde el primer boceto con la regulación aplicable delante, no la descubrimos a mitad de obra.
Operativa real
Recorridos del personal, puntos de servicio, colas, control visual de la sala, accesos y zonas de descanso. Cada metro está pensado para que el local produzca.
Instalaciones exigentes
Carga eléctrica de las máquinas, cableado de datos, climatización para aforo alto, acústica e iluminación técnica y decorativa.
Materiales de uso intensivo
Elegimos acabados que aguantan miles de horas de uso sin perder la imagen del día de la apertura.
Imagen y buen gusto
El diseño es parte del ticket. Un local que se ve caro y se siente cuidado retiene mejor, y eso se traduce en caja.
Diseñamos para que su local gane dinero
Cuando un espacio está bien pensado, el personal camina menos, el servicio es más rápido, la supervisión es más sencilla y el cliente se queda más tiempo. Eso es productividad, y empieza en el plano.
Nos fijamos en detalles que no aparecen en un render: por dónde sale el camarero, dónde se cruza con el cliente, desde qué punto se controla toda la sala, dónde se acumula la gente en hora punta y qué zona conviene reforzar con luz para que se llene antes.
Nos buscan por especialización, y repiten por cumplimiento.
Cuéntenos su proyectoSu negocio no puede estar meses cerrado. Lo sabemos.
Cada día de local cerrado es facturación que no vuelve. Por eso planificamos la obra sobre esa premisa: fases ordenadas, trabajo fuera del horario comercial cuando es posible, gremios coordinados para que nadie espere a nadie y un calendario cerrado desde el inicio.
Y si el compromiso obliga a trabajar de noche o en fin de semana para llegar a la fecha de apertura, se trabaja.
